Cargar con la doble opresión

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Cargar con la doble opresión

En un contexto de crisis como el que estamos viviendo en nuestro país, las mujeres nos vemos obligadas a cargar con la doble opresión. Por ser mujeres y por nuestra cuestión de clase. Porque somos las mujeres quienes nos encargamos de las cuentas del hogar, quienes bancamos las ollas populares, somos la principal opción de despido en caso de reducción de personas, sufrimos la brecha salarial, nos matan por ser mujeres, entre otras.

Reproducimos el comunicado la Campaña por la Emergencia en Violencia contra las Mujeres de Santa Fe.

Paola Vera y Solange Etcheverria

En un contexto de crisis como el que estamos viviendo en nuestro país, las mujeres nos vemos obligadas a cargar con la doble opresión. Por ser mujeres y por nuestra cuestión de clase. Porque somos las mujeres quienes nos encargamos de las cuentas del hogar, quienes bancamos las ollas populares, somos la principal opción de despido en caso de reducción de personas, sufrimos la brecha salarial, nos matan por ser mujeres, entre otras.

Además, este Gobierno, nos puso desde el primer momento a las mujeres como su enemigo principal. No solo llamándonos asesinas por acceder a la IVE, sino con una lucha ideológica contra el movimiento de mujeres que lleva años.

Ahora lo podemos ver con el ajuste al programa Acompañar, que permitía que mujeres en situación de violencia de género pudieran salir de sus casas, y rearmar una vida con sus hijos. El presupuesto destinado al programa fue un 33% más bajo en los dos primeros meses de 2024 que en el mismo período del 2023. Y esto no se debe a que la cantidad de beneficiarias se haya reducido.

Los programas que buscan asistir a mujeres que sufren violencia de género fueron reducidos en un 65%, estos programas son Acompañar y la línea 144. Estos dependen ahora del Ministerio de Capital Humano, liderado por Sandra Pettovello.

¿En qué consiste el programa acompañar? Este está dirigido a mujeres y personas del colectivo LGBTI+ en situación de violencia de género de todo el país. Les brinda durante seis meses consecutivos un apoyo económico (un Salario Mínimo, Vital y Móvil, hoy en $202.800) y soporte psicológico y social. El objetivo es que dejen el espiral de violencia, se sientan valiosas y puedan independizarse económicamente, ya que el agresor es quien suele ser el que trabaja mientras ellas cuidan de los hijos. Al irse de esos hogares violentos, se quedan sin techo y sin dinero. Y desde su inicio en 2021, accedieron al programa Acompañar 352.000 mujeres de todo el país. (esto no va necesariamente)

No solo es el programa Acompañar

El programa Potenciar Trabajo, del cual dos tercios de sus beneficiarios son mujeres, se redujo, de acuerdo a la ejecución presupuestaria de los primeros dos meses, el 71% en comparación con el primer bimestre de 2023. Los informes del Indec ponderan la importancia de esas ayudas a las mujeres: dos de cada tres personas del grupo de menores ingresos son mujeres.

Además, el programa Registradas, que busca reducir la informalidad laboral en el sector de trabajadoras de casas particulares y fomentar su acceso y permanencia en el empleo registrado, si bien sigue teniendo presupuesto asignado, fue eliminado.

El 2015 como año bisagra puso en boca de todos la violencia de género, a partir del primer Ni Una Menos las mujeres tomamos las calles haciendo crecer el movimiento cada vez más. Estas medidas del gobierno actual vienen a destrozar todo lo que pudimos construir a lo largo de los años, los derechos ganados en las calles y con la sangre de muchas de nuestras compañeras.

Queremos un Estado al servicio de las mayorías que incluya a las mujeres, no al servicio de un de monopolios exportadores, terratenientes, grandes bancos y petroleras. Que con el cuento de “no hay plata” reduce cada vez más el puñado de personas que se quedan con las riquezas de nuestro país.

A Milei le decimos: sí hay plata. Si se meten con nosotras, que quilombo se va a armar.