Es posible doblar el viento

Opinión

Apenas pasaron cinco días desde aquel domingo en el que Javier Milei anunció sin pena ni remordimiento que se vendrían tiempos oscuros. De manera torpe, despiadada, casi asquerosa, su equipo comenzó a anunciar día tras día las medidas de ajuste. Estatización de deuda privada, inflación galopante, derogación de leyes, paralización de la obra pública, devaluación, reducción de subsidios, entre tantas otras. La casta éramos nosotros.

por Lucila Kessler y Josefina Romero


Los últimos años de la política en Argentina estuvieron signados por el gobierno desastroso de Alberto Fernandez, una profunda crisis de representación, un Estado que hace muchísimo no le garantiza necesidades básicas a la gente. Pan, tierra, techo y trabajo: nos han privado de todo lo fundamental.

Este golpe no es sólo material sino también profundamente simbólico en la medida en que se ven amenazadas las instituciones sociales así como un conjunto de representaciones que ordenan a nuestra comunidad. Esto muchas veces nos impide darle un sentido a la existencia misma, y en consecuencia se anula la posibilidad de crear proyectos a futuro. El golpe es material, simbólico y afectivo. Perder de vista esta triple dimensión sería un error. Años de frustraciones dejaron un pueblo cansado y dividido. Esto no es casualidad, es más fácil golpear cuando uno está débil.

¿Y ahora? No hay una respuesta única y acabada. Muchas veces no se trata de inventar la pólvora sino de hurgar en nuestra propia historia (esa que tantas veces es escondida y revisionada). En ese intento desesperado de ubicar algunos pasos a dar, comenzamos a delinear un camino: Llenar espacios que hoy están vacíos, recuperar aquellos que están ocupados por sectores que nada tienen que ver con los intereses de la comunidad, confeccionar un plan de gobierno (con las mayorías adentro), estar en el territorio, formarnos, volver a Perón, defender la soberanía, estar en la Universidad, en las escuelas, los clubes, las capillas.

Nada será posible sin el otro. De eso venimos a hablar. No podremos hacerle frente a esta tormenta si no reforzamos los lazos comunitarios. Puede parecer una obviedad pero esta es la gran batalla contra el sistema. El imperialismo, y sus tan necesarios amigos argentinos, nos quieren separados, preocupados pura y exclusivamente por “la nuestra”, no vaya a ser que nos demos cuenta que en realidad somos muchos. Ya en el año 338 a.C este fue el fundamento estratégico para gobernar: divide et impera.

Nada más funcional a este proyecto neoliberal que dividir al pueblo. Será parte fundamental de este proceso recuperar las nociones de comunidad, recordar, aún atravesados por el enojo y el dolor que el de al lado (en la mayoría de los casos) es un compatriota. Es un buen momento para recordar las palabras de Perón en el 45: “Recuerden trabajadores, únanse, sean hoy más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse en esta hermosa Patria la unidad de todos los Argentinos.”

Podríamos mencionar algunas experiencias que han sido testigo de que, frente al horror, encontramos en la unión y la organización del pueblo una salida: el Cordobazo, la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo, las masivas asambleas del 2001, la inundación del 2003, el movimiento Ni una Menos, la Marea Verde, entre tantas otras.

No es fácil la tarea que tenemos por delante. La única certeza es que si no apelamos a lo colectivo todo se vuelve cuesta arriba.

Javier Milei anunció sin pena ni remordimiento que se vendrían tiempos oscuros. La casta éramos nosotros

Si somos capaces de ubicar a los responsables de este desastre (que se repiten a lo largo de la historia) y tenemos la audacia de construir proyectos que tengan como protagonistas a quienes sueñan con una patria donde nadie tenga que escupir sangre para que otro viva mejor, la historia nos asegura que los miedos, las angustias y el enojo se vuelven lucha y organización pero por sobre todas las cosas se convierten en felicidad.

Invitamos a ser protagonistas de los procesos emancipatorios que nos posibiliten desplegar una vida digna en una tierra justa, libre y soberana. Es urgente estar a la altura de la historia.

El camino es difícil y será también, en gran medida, doloroso. Pero de algo estamos convencidas: Es posible doblar al viento.

“Todos los reaccionarios, tenidos por fuertes, no son más que tigres de papel. La razón es que viven divorciados del pueblo. […] Sólo podrá haber paz cuando haya sido eliminado el imperialismo. Llegará el día en que el tigre de papel será destrozado. Pero no desaparecerá por sí mismo; para ello hace falta el golpe del viento y la lluvia.” Mao Tse Tung>